Actualmente, la principal fuerza motriz de los negocios de éxito es el conocimiento técnico nuevo e inventivo o la expresión creativa de las ideas. El mantenimiento de esta ventaja competitiva es crítico y su protección requiere de una estrategia que planifique de manera simultánea el negocio y la Propiedad Industrial e Intelectual

Para una startup las cuestiones como la búsqueda de mercado, la innovación y la superioridad de su solución frente a los competidores son fundamentales. A pesar de ello, las acciones necesarias para impedir el parasitismo del éxito de su solución por terceros son, generalmente, descuidadas.

De hecho, uno de los principales obstáculos con el que la mayoría de las startups se encuentra es el desafío de la creación de la correspondiente manutención de la Propiedad Industrial e Intelectual (PII). A pesar de que es manifiesto que las startups con base tecnológica son más conscientes del valor de la PII para su negocio, la globalidad de las startups descuida habitualmente el aspecto de la PII en el desarrollo de todo tipo de planificación para garantizar la entrada en el mercado (planes de negocio, de financiación, de marketing, etc.).

En efecto, la celeridad requerida por una startup para entrar en el mercado puede llevar a que el valor global de sus activos intangibles, al que pertenece su PII, sea considerado poco prioritario o, incluso, poco relevante. Por otro lado, las startup pueden sentir la tentación de enfatizar y priorizar apenas un tipo de derecho de PII (DPII) - por ejemplo, las patentes - , descuidando otras formas de protección, las garantías de confidencialidad y el mantenimiento del conocimiento dentro de las empresas. Por último, y siendo este comportamiento más común de lo deseado, algunas startups ignoran por completo la cuestión de la PII, corriendo el riesgo de divulgación previa a cualquier tipo de registro de derechos de PII lo que, en última instancia, puede poner en riesgo la obtención de los respectivos registros. No sólo la resolución de los conflictos originados por cualquiera de los tres escenarios planteados es, sin duda, más onerosa que la inversión asociada a una planificación eficaz de la PII, si no que en algunos casos podrá incluso poner en peligro el éxito continuo de una startup.

Además, la planificación de PII trae ventajas de por sí en cuanto a que constituye una fuerte herramienta disuasoria de competidores, que permite crear las bases contractuales adecuadas – garantizando una clara y buena relación con los empleados, los proveedores, los socios de negocio y los clientes – y, por último, pero no menos importante, por ser un pilar para la obtención de financiación.

A modo de ejemplo, un plan de PI puede incluir la realización de un estudio de inteligencia tecnológica, que tenga como base un portfolio de PII de la competencia, el cual puede dar información pertinente e indicaciones estratégicas a nivel de mercado. Asimismo, las consideraciones relativas a la protección por patente, modelo de utilidad o diseño son fundamentales, incluidos, pero sin agotar, ante la pasividad de protección, el eventual riesgo de infracción de derechos de terceros, los costes y la previsión temporal implicados. En lo que concierne al registro de la marca y el nombre de dominio, es necesario verificar previamente si habrá riesgo de colisión con marcas anteriores y dominios ya ocupados de manera que eviten costes de marketing y publicidad innecesarios debido a un “casting” equivocado. Igualmente deseables son las herramientas de gestión de PII que incluyan aspectos de confidencialidad y consideraciones generales relativas a la PII en los más diversos contratos de una startup.

 

Resulta obvio que la inclusión en el plan de negocios de un plan de PI es cada vez más una necesidad. La mejor forma de hacerlo es recurriendo a consultores como Clarke Modet & Cº para poder realizar un diagnóstico previo de la PI para priorizar la misma y establecer estrategias adecuadas a su protección.