Bolsos, carteras, zapatos y por qué no hasta equipaje. Parte del placer culpable de miles de mujeres, en especial si se trata de codiciadas marcas como Louis Vuitton, Channel, Burberry y Hermès, entre otras

Un placer que puede transformarse en un tremendo dolor de cabeza de tan solo pensar en pagar un alto precio por un producto que no es el original, sino una muy buena copia.

Según un informe presentado en 2016 por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el comercio de falsificaciones representó un 2,5% del comercio mundial en 2015, un negocio que movió  más de 336.000 mil millones de euros, generando grandes pérdidas tanto a las grandes casas de diseño, como también a pequeñas empresas.

Pero la innovación no tiene límites y surge precisamente de una necesidad. Así lo entendió una empresa norteamericana que, al más puro estilo de una serie policial, creó Entrupy un mini scanner (microscopio), que permite de manera portátil e instantánea aumentar la textura hasta 260 veces su tamaño real, detectando hasta el más mínimo detalle. Conectado al Smartphone y una aplicación especial, este dispositivo permite comparar el patrón escaneado con el original (que se encuentra almacenado), detectando en tan solo un par de segundos si se trata de un producto falsificado. Todo esto avalado por una certificación y una veracidad cercana al 98%.