Salitre, cobre y litio; pasado, presente y futuro de la historia minera de Chile. Una historia que ha estado marcada por altos, bajos y mucho aprendizaje, el que pareciéramos no poner en práctica

La minería ha sido sin duda el gran pulmón de desarrollo de nuestro país, así como también una importante impulsora de cambios sociales y económicos. Pero la historia y la innovación nos han mostrado que todo tiene fecha de caducidad.

Así lo vivió la industria salitrera con el surgimiento de este mineral sintético. Una realidad que, según los entendidos, a mediano plazo también podría experimentar la industria cuprífera, tomando en cuenta las avanzadas investigaciones en torno al grafeno, material que, para muchos, será el sucesor indiscutible del cobre, y en la que China lleva la delantera. Si bien no cuenta con las propiedades antimicrobianas del mineral rojo, características como dureza, flexibilidad, elasticidad, buena conducción del calor y electricidad y ligereza, lo han hecho altamente atractivo para la industria de telecomunicaciones e incluso la de la construcción y hoy el gran desafío es encontrar la forma de producir el grafeno de buena calidad a menores costos.

Pero cuando pensábamos que aplicaríamos todo lo aprendido a lo largo de la historia, con la explotación del litio, en especial generando una industria local, decidimos quedarnos en el confort de seguir haciendo lo que sabemos: seguir siendo un país de commodities.

Año a año, emprendedores apuestan por innovar en tecnologías y productos relacionados con el cobre, telas, papel con macropartículas de cobre, ropa quirúrgica para mascotas, jaulas para salmones, solo por nombrar algunas. Algo que para muchos podría parecer obvio para uno de los mayores productores de este mineral en el mundo.  Sin embargo, aunque parezca ilógico, la materia prima utilizada no viene de Chile, sino que tiene que volver a ser importada desde los países que nos la compran.

Sin duda un llamado de atención para autoridades y gestores de políticas públicas, para no mirar solo la gran minería; sino que abrirles un espacio a estos empresarios del cobre, que con ingenio e innovación han encontrado nuevos usos para nuestro principal metal, que no solo le abre nuevas oportunidades a nivel mundial, sino que, además, construyen nuestra imagen país.